Lo nunca escrito

Hay palabras que se quedan suspendidas en el aire, justo antes de convertirse en tinta. Ocurre a menudo: una idea brillante que se desvanece al cruzar la puerta, una conversación imaginaria que nunca llegó a tener lugar, o esa historia que preferimos guardar en un rincón tranquilo para que no pierda su magia.


Escribir no es solo registrar lo que pensamos; también es lidiar con el pulso entre lo que logramos contar y lo que decidimos callar.


Lo nunca escrito no es una ausencia, ni un folio en blanco derrotado. Es el territorio donde viven las intenciones, las posibilidades intactas, las emociones que aún buscan su forma precisa. Es la materia prima de todo lo que vendrá después.


En este espacio contaré historias, ordenaré pensamientos y buscaré las frases adecuadas. Pero conviene recordar que entre línea y línea, en el margen de cada entrada, siempre habitará un trozo de lo que no supe o no quise nombrar. Porque lo que no se cuenta también forma parte del relato.


Gracias por esta pausa que te has dedicado y compartir este tiempo conmigo.




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